La impresión 3D es una tecnología que deja de ser exclusiva de la industria para hacerse presente en el uso habitual y doméstico, pero ¿qué podemos llegar a hacer con una impresora 3D?

Un poco de historia

Lejos queda ya la década de los 80 cuando se transforma la tecnología procedente de la inyección de tinta, a los primeros desarrollos de impresión con materiales sólidos que aportan volumen. La inyección de tinta fue desarrollada por científicos de HP, los cuales se dieron cuenta que las cafeteras eléctricas producían café sin necesidad de partes móviles gracias al calor, este mismo principio fue aplicado para las primeras impresoras 3D por SLA, también conocidas como estereolitografía o “capa·a·capa”, y que aún se continúa usando en diferentes tecnologías de fabricación aditiva.

A partir de entonces eclosiona toda una serie de aplicativos que van desde la creación de prototipos (1992), creación de órganos (1999), impresoras con capacidad de auto réplica  (2008), los primeros kits DIY (2009), el primer avión no tripulado completamente en 3D (2011) e implantes dentales (2012) entre otros.

Rápidamente aparecieron los primeros centros profesionales de impresión 3D como apoyo a la industria, las primeras empresas en incorporar la tecnología a sus procesos, y como no la aplicación doméstica y los pequeños negocios al servicio del consumidor final.

Pero ¿Cómo aplico la impresión 3D en el ámbito doméstico?

Ser apasionado de las nuevas tecnologías y tener hijos en edad escolar es sin duda una combinación que resulta divertidísima. Hoy vamos a compartir algunas de los “artefactos” con los que estamos experimentando en casa, no todo va a ser ver la Guerra de las Galaxias….

maceta en impresión 3d

Lo primero con lo que empezamos fueron pequeñas reproducciones de elementos simples que encontramos ya diseñados en repositorios como Thingiverse.com.

Desde un macetero apilable para composiciones en cascadas, como algún trabajo escolar sobre el atún y sus derivados.

Después pasamos a elementos funcionales con los que empezamos a sacar algo de partido útil a la impresión 3D, ese fue el caso de un soporte para la videoconsola

Posteriormente experimentamos con algunos elementos impresos directamente ya ensamblados, aquí entramos en conceptos como tolerancias y ajustes para que todo funcione correctamente.

Ahora ya hemos comenzado a diseñar nuestras propias piezas, a tomar medidas sobre un modelos real, traspasarlas al modelo CAD y su impresión para sustituir todo aquello que se rompe en casa, en el coche, en la autocaravana…

Ahora nos vamos a centrar en un proyecto de mayor recorrido, en casa somos aficionados al belenismo, y hemos propuesto realizar todo un belén con la impresora, desde las casas, molinos y otros elementos arquitectónicos, a figuras naturales de personas, animales o plantas. Esto nos va a permitir hacer un sin fin de elementos con el detalle, la postura y la escala que necesitemos para cada escena.

Esperamos poder compartir pronto los resultados.


Autor: Francisco J. Gala «Director del Área de Desarrollo de Negocio»


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